Bajo un caserón, en un hoyo,
excavado en tosca piedra,
se oculta el laboratorio
del infame Mazapán.
Y en lo más oscuro,
donde la luz no alcanza,
una olla puesta al fuego
libera un olor a desesperanza.
Escalera arriba escapan
los sollozos y los llantos.
Son los niños en el sótano,
¡Clamo al cielo!¡Son tantos!
Por el techo y por la sala,
cientos de jaulas de hierro.
Por la sala y por el techo,
¡Mazapán anda al acecho!
Ríe cual grajo,
el malvado doctorcillo.
Mientras, sobre la olla,
lloran y lloran los chiquillos.
Lágrimas resbalan hacia abajo,
magenta es su color.
Magenta, y dentro de la olla,
pasan luego al colador.
Luego se junta el magenta
con una masa mugrienta,
y un perfume dulzón
inunda el caserón.
¡Ya está listo el mazapán!,
ríe con desparpajo,
cual viejo grajo,
el doctor Mazapán.
Mas hete aquí que, confiado,
cuenta no se ha dado,
que de una jaula se ha escapado
uno de los apresados.
31/1/07
Pesadilla después de Navidad (acto sexto)
Acto 6: Magenta
21/1/07
Pesadilla después de Navidad (acto quinto)
Acto 5: El ladrón de lágrimas
Una sombra en el tejado,
maúlla el gato bajo el alero.
En la noche negra, cual carburo,
alguien anda agazapado.
Sabéis quien, a buen seguro.
Entre sábanas de raso,
edredones y almohadas,
los juguetes por el suelo,
duerme la niña Amanda.
Un crujido la estremece.
"Será el viento, que un árbol mece",
se repite con desvelo,
aunque muerta de canguelo.
Una sombra en el tejado,
maúlla el gato bajo el alero.
En la noche negra, cual carburo,
alguien anda agazapado.
Sabéis quien, a buen seguro.
Tras el cristal de la ventana,
con la luna en lo más alto,
una sombra se perfila.
¡Una sombra de una mano!
La pobre Amanda ahoga un grito,
cuando ve como un rufián,
por su ventana se pasea
y, al acecho, merodea.
Una sombra en el tejado,
maúlla el gato bajo el alero.
En la noche negra, cual carburo,
alguien anda agazapado.
Sabéis quien, a buen seguro.
Y es que la niña ha escuchado
ese bulo que recorre,
cual gusano infeccioso,
de punta a punta la ciudad.
Y que proclama con maldad,
como un loco desquiciado
va, de tejado en tejado,
raptando niños de corta edad.
Una sombra en el tejado,
maúlla el gato bajo el alero.
En la noche negra, cual carburo,
alguien anda agazapado.
Sabéis quien, a buen seguro.
¡Ya está dentro, ya ha entrado!
y la niña, asustada,
bajo la colcha tapada,
apenas se atreve a mirar.
El olor a mazapán,
inunda de pronto el cuarto.
Ya se acerca el rufián,
atravesando el amplio marco.
Una sombra en el tejado,
maúlla el gato bajo el alero.
En la noche negra, cual carburo,
alguien anda agazapado.
Sabéis quien, a buen seguro.
Y la pobre niña Amanda,
tiritando por el miedo,
echa una última mirada,
a lo que era su morada.
Y en un saco de arpillera,
abandona el tejado,
este doctor malvado,
con Amanda como presa.
Una sombra en el tejado,
maúlla el gato bajo el alero.
En la noche negra, cual carburo,
alguien anda agazapado.
¡El Doctor Mazapán ha llegado!
19/1/07
Pesadilla después de Navidad (acto cuarto)
Acto 4: El niño Mazapán
Almendra, azúcar y harina.
En un oscuro rincón,
amasando con inquina,
está el niño Mazapán.
Llora el pequeño en la masa,
rodeado de melaza.
Y las lágrimas, con premura,
hacen de ella una finura
Almendra, azúcar y harina.
Amasa, en la cocina,
atado con una cadena.
¡Cruel es su condena!.
Tiempo ha pasado
mas Pelayo no ha perdonado,
el mazapán salado,
al niño Mazapán.
Almendra, azúcar y harina.
En un oscuro rincón,
amasa y vuelve a amasar,
el niño Mazapán.
Las lágrimas del niño,
derramadas con inocencia,
hacen que, con paciencia,
sea exquisito el mazapán.
Almendra, azúcar y harina.
Don Pelayo ríe cual hiena,
¡su hijo no le da pena!.
¡Y la tienda se le llena!
El niño se ha percatado.
Llorando, ¡el mazapán ha mejorado!.
Solo, en la cocina encerrado,
¡se está volviendo un tarado!.
Almendra, azúcar y harina.
Ni galletas o pirulíes,
ni magdalenas o tarta de pan,
¡Ahora todos quieren mazapán!
15/1/07
Pesadilla después de Navidad (acto tercero)
Acto 3: La pastelería de Don Pelayo
En las lindes de la ciudad,
donde da la vuelta el viento,
un viejo edificio, de una vieja vecindad,
aguanta, estoico, el pasar del tiempo.
Y entre los soportales se cuelan,
los humos de las cazuelas.
Olores de merengue, vainilla y coco,
hacen la boca agua, que no es poco.
Hasta allí, en comanda,
llegan niños en bufanda.
Buscan, como agua de mayo,
la pastelería de Don Pelayo.
Exquisito mazapán se lee en un cartel,
y si por algo es famoso el tal Pelayo,
es por no faltar en un mantel
cualquier dulce o pastel
salido de su mortero,
o de su manga de pastelero.
Cierto día ominoso,
salió éste, presuroso,
y su hijo, muy curioso,
en los fogones se metió.
Masa aquí, almendra allá,
consiguió hacer mazapán.
Por ganarse un halago del padre,
los colocó entre el hojaldre.
Cuando se vino a dar cuenta,
un mazapán llevaba cada clienta.
Doña Tecla, asqueada,
gritaba anonadada:
¡Mazapán envenenado!
Y en la calle lo escupía
Cerca, con mal gesto,
clamaba con grandes gritos:
¡¿Qué demonios es esto?!,
la vieja Milagritos.
Mientras, por la esquina,
con azúcar en un saco
aparecía el pastelero,
y su hijo, muy certero,
cayó en su error fatal.
¡Puso sal al mazapán!.
12/1/07
Pesadilla después de Navidad (acto segundo)
Acto 2: En el prado
Azota el viento entre las ramas,
y canta el búho con brío.
Rozando el alba, como cada noche,
los gemelos juegan en el río.
Sombras vienen colina abajo.
Media luna ríe, sabe lo que les depara.
Calla el viento, calla el búho,
y es el turno de los sapos.
Wally mira en el estanque,
unos ojos asomando.
¡Sally!¡Sally!¡Están croando!,
chilla el niño en pleno ataque
Sombras vienen colina abajo.
Media luna ríe, sabe lo que les depara.
Sally mira, aburrida,
de la lectura ya cansada,
a su hermano ,agachado,
con mirada de extasiado.
Calla el viento, calla el búho,
y enmudecen también los sapos.
Sombras vienen colina abajo.
Media luna ríe, sabe lo que les depara.
Cerca, muy cerca,
un olor dulzón inunda el prado.
¡Huele a mazapán!, dice el niño.
Es la sombra del taimado.
11/1/07
Pesadilla después de Navidad (acto primero)
Hete aquí, que una vez pasada la dulce, almibarada y esponjosa Navidad, toca algo más "heavy". Empiezo con una tanda de dibujos que no se a donde me llevarán, con una estética algo más "dark", nada usual en mí ni en mis ñoños dibujos, jejeje, ¡pero diablos!, he disfrutado dibujando esto.
La estética es timburtoniana total, con lo cual es una especie de referencia a éste y,como no, a la persona que lo inspiró, que no es otra que Edward Gorey (gracias, Upae, por descubrirmelo).
Y sin más dilación, pasemos a conocer al Dr. Mazapán.
Acto 1: El Dr. Mazapán
La estética es timburtoniana total, con lo cual es una especie de referencia a éste y,como no, a la persona que lo inspiró, que no es otra que Edward Gorey (gracias, Upae, por descubrirmelo).
Y sin más dilación, pasemos a conocer al Dr. Mazapán.
Acto 1: El Dr. Mazapán
Piel lechosa, blanco el pelo.
Manos frías y enguantadas.
¡Que pavor!¡Cuanto miedo!,
no te atrevas a mover ni un dedo
Botas negras y lustradas,
la mirada de recelo.
¡Cuanto miedo!¡Qué pavor!,
dicen los niños con estertor.
¡Es él!¡No hay duda!,dice Sally, sorprendida.
Wally en cambio, pesaroso, ya se ve dentro de un foso.
Los dos hermanos, compungidos,
atrapados en sus jaulas,
ven sus vidas pender de un hilo,
y cantan, con el alma en vilo:
¡¡Con nosotros picadillo harán,
pues por todos conocido es,
el Dr. Mazapán!!
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